Introducción a mi blog

A través de mi blog, pretendo abrir un espacio de debate e información sobre la Gestión de Personas en las organizaciones entre profesionales de los recursos humanos. Me baso en la convicción de que "las Personas son lo Primero": es decir, las personas son el elemento imprescindible de las empresas para actuar, emprender, avanzar y ser líderes. Como Jim Collins observa en su estudio Good to Great, la empresa es el autobús en el que tenemos que hacer un largo trayecto y si no se cuenta en ese proyecto con las personas adecuadas en cada momento y en el lugar correcto, nunca se podrá ser una gran empresa. ¡Bienvenidos!

sábado, 21 de octubre de 2017

Directivos toxicos con sindrome de alcoholismo


Resultado de imagen de alcoholico agresivo
En general, somos conscientes del efecto nocivo que tiene el alcohol sobre las personas. Igualmente, somos consientes de los efectos que en las personas tiene el tener un consumo anormal y continuo del alcohol. No se trata de algo ocasional, sino permanente.
El consumo abusivo del alcohol afecta a la personalidad de las personas. Los interlocutores del alcohólico no saben cómo este va a reaccionar en cada momento: ¿los besará o les gritará? Las personas que abusan del consumo de alcohol ponen en peligro sus vidas y, también, las de los demás.
Las personas que abusan del alcohol pueden no cumplir con sus obligaciones, entre otros entornos, en el trabajo. Pueden tener problemas en su entorno laboral: gritos, reproches personalizados, violencia inopinada, etc.
Y este tipo de reacciones son a las que se enfrentan los empleados que tienen jefes tóxicos. A veces, los colaboradores no saben cómo va a reaccionar su jefe en cada momento: ¿lo abroncará o lo cumplimentará con abrazos?
Muchos jefes tóxicos, -al igual que las personas dependientes del alcohol-, tienen comportamientos impredecibles. Y los empleados han de sufrirlos.
El jefe toxico con síndrome de alcoholismo es impredecible con el colaborador. Nunca sabes cómo va a reaccionar. Al igual que un padre alcohólico, no sabes si te va a pegar o te abrazará.
¿Cómo puede comportarse un empleado ante un jefe toxico con síndrome de alcoholismo? Lo primero es tomar los envites del directivo con parsimonia. Pero, sin embargo, el afectado por un directivo con síndrome de alcoholismo no debe permitir que el jefe te falte al respeto. Y para ello, debe aprovechar los momentos de lucidez del mando para comentarle que no está dispuesto a soportar ninguna falta de respeto por su parte. A su vez, debe trasladar estos comportamientos desviados de su jefe al responsable superior.
Antonio Peñalver

4 comentarios:

  1. Su artículo compartido me parece un tema extremadamente importante a tener en cuenta en cualquier clima laboral.
    Cobra gran importancia el conseguir dominar este tipo de ambientes de trabajo.
    No puedo evitar en este caso sentirme identificado, como empleado que ha sufrido esta clase de ``Directivos Tóxicos con síndrome de alcoholismo´´.
    Alejándonos de la perspectiva de Directivos, cabe citar que son personas con un comportamiento irregular, difícil de controlar y de prever.
    Desde mi punto de vista coincido que hay que imponer el respeto ante todo, no obstante, por mi experiencia, en esos momentos ``tóxicos´´ en el que los ataques son continuos y desproporcionales, es mejor no contestar, la mera réplica puede llegar a contaminar más el ambiente.
    Posteriormente hay que buscar ese momento, en el que es más dócil y receptivo.
    No hay que caer en el error de usar el atacarle y convertirnos en ``tóxicos´´ también los empleados, sino, expresar desconformidad con el trato siendo serio, educado y tajante.

    Luis Mª Prada Perrote
    Alumno UAH - ADE

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  2. Es importante la diferenciación a la hora de abordar el problema del Alcoholismo dentro del mundo de la Dirección Empresarial, pues como he querido exponer, raramente dentro de las pequeñas y medianas Empresas hay posibilidad de acudir a un superior jerárquico para exponer el abuso ocasionado por la adicción al alcohol. En contrapartida, en los momentos de lucidez y sin afección momentánea del efecto del alcohol, el directivo-propietario en estas Empresas suelen acercarse mucho más al trabajador, pues cuando no se encuentra afectado por ese estado de embriaguez la cercanía directa al trabajador, hace que en muchas ocasiones haya momentos de disculpa, de connivencia forzada y a modo de escusa quiere hacerse agradar, al darse cuenta de su conducta provocativa y vejatoria anterior. Muchas veces estas disculpas son sinceras y sabedoras del problema que tiene con el alcohol, y otras veces son conductas de reconciliación simuladas al entender que se su negocio depende en definitiva de los trabajadores que trabajan y desarrollan su actividad en él.
    Por otra parte, y de cara a desarrollar los dos aspectos de mi comentario, se encontrarían las Grandes Empresas. Aquellos directivos con problemas de síndrome de alcoholismo en la Gran Empresa, están muchos más expuestos a cualquier recriminación por su comportamiento irregular a la hora de desarrollar su trabajo con un equipo de personas. Aquellas personas que se ven sometidas al despotismo dominante y sin razón de aquel directivo impredecible, normalmente eufórico en algunas ocasiones y deprimido en otras muchas, pueden optar, por lo general y dentro de la excepción comentada, a desviar sus quejas ante el Comité de Empresa, como órgano de representación de los trabajadores, quien sin duda procederá en consecuencia para frenar esta situación, no si problemas al tratarse de un directivo de la Empresa, pero con convicción ante el órgano de dirección superior correspondiente.
    Creo que el problema del alcoholismo dentro del mundo laboral, en su totalidad, es un problema actual, pues la seguridad laboral en estados de embriaguez tóxica es totalmente letal para el trabajador y los compañeros que trabajan con él. Igualmente al problema del alcoholismo actual de directivos y trabajadores, hay que sumarle también el mundo de las drogas en sus diferentes aspectos, drogas actuales como la cocaína, consumida por lo general por empleados y directivos que en su fase de síndrome de abstinencia, puede provocar mucha agresividad y lesividad dentro del mundo laboral.
    Cristian Velázquez Riesco - alumno UAH - ADE

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  3. Me ha llamado la atención este artículo, ya que considero que es un tema que debería de analizarse y estudiar detenidamente, pues es mucho más significativo y peligroso de la importancia que le dan algunas empresas. Considero que el consumo de alcohol afecta a la personalidad de las personas que lo consumen, no solamente si es abusivo sino en un día puntual puede afectar negativamente en el entorno laboral.
    Un jefe con síndrome de alcoholismo si no le conlleva ello a tener problemas laborales a corto plazo los tendrá a medio plazo seguro. Los empleados dejarán de tomarle en serio, dejarán de creer en sus palabras, no confiarán en él. Lo más seguro es que en cuanto tengan la oportunidad de cambiar de trabajo lo harán sin dudarlo. Esto le conllevará al jefe una mala gestión de la empresa, inestabilidad de los empleados, y con todo ello finalmente el jefe será despedido si no tomará medidas a tiempo.
    Normalmente, estos jefes en estos casos tienen los días contados en la empresa. Lamentablemente los que más lo sufren son las personas de su alrededor. No solamente afecta negativamente en el entorno interior (empleados) sino en el exterior (proveedores, clientes). La imagen de la empresa se puede deteriorar, aunque solamente se abuse puntualmente, ya que una única reunión con un cliente puede hacerle salir corriendo e ir con el rumor boca a boca por lo que le podría cerrar muchas puertas futuras.
    Los superiores del jefe que abusa del alcohol en horas laborales, deberían de tratar el tema con mucho tacto ya que estas personas lo que les hace recurrir a la bebida probablemente sean problemas personales y necesiten ayuda profesional.

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  4. Resulta realmente difícil de creer que existan personas así, tanto en puestos de alto mando como en rangos inferiores. Creo que el efecto que puede causar este "anti estilo directivo" en los colaboradores y en el clima laboral pueden ser determinantes para el éxito de una compañía.

    Aunque me resulta complicado ponerme en la situación, creo que la primera medida que tomaría ante esto como empleada sería dejar claro que no toleraré faltas de respeto hacia mi persona o trabajo, así como esperaría que hicieran el resto de mis compañeros.

    Pero, realmente no sé cómo podría actuar ante esto, ya que me surge el pensamiento de que si acudo a alguien superior a esa persona para comunicar estos comportamientos saldría yo perjudicada.

    No lo sé, y realmente espero no tener que averiguarlo nunca y cruzarme con ese tipo de personas a lo largo de mi carrera laboral, y en caso de que ocurriera, confío en que alguien que tenga el "poder" de plantarle cara a esa persona, tomase medidas ante esta situación que sin duda alguna estaría perjudicando el rendimiento de los colaboradores.

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