Introducción a mi blog

A través de mi blog, pretendo abrir un espacio de debate e información sobre la Gestión de Personas en las organizaciones entre profesionales de los recursos humanos. Me baso en la convicción de que "las Personas son lo Primero": es decir, las personas son el elemento imprescindible de las empresas para actuar, emprender, avanzar y ser líderes. Como Jim Collins observa en su estudio Good to Great, la empresa es el autobús en el que tenemos que hacer un largo trayecto y si no se cuenta en ese proyecto con las personas adecuadas en cada momento y en el lugar correcto, nunca se podrá ser una gran empresa. ¡Bienvenidos!

viernes, 23 de febrero de 2018

Las 7 reglas de productividad personal


Resultado de imagen de productividad personalNo se necesitan sistemas de archivo, organización o planes diarios para hacer que un negocio o una actividad profesional sea exitosa. 
En “Real Leaders Do not Follow”, Steve Tobak proporciona ideas interesantes desde una perspectiva interna para ayudar al ejecutivo a tomar decisiones empresariales y de liderazgo de forma eficiente. Y para ello, propone 7 reglas a seguir todos los días para ser productivo y exitoso, sin trabajar 24 horas al día los 7 días a la semana.
No hace falta ser una persona madrugadora o dejar de procrastinar, de vez en cuando, para ser productivo. Si quieres lograr grandes cosas, debes enfocarte en hacer exactamente eso. Deja de perder tu tiempo en buscar soluciones rápidas inexistentes. Descubre lo que quieres hacer y simplemente hazlo.
Muchos nos quejamos de que no hay suficiente tiempo en el día. Pero eso es una falacia.
Regla número 1: Concéntrate en tus objetivos y prioridades.
Si no tienes claro cuáles son tus objetivos, no tienes posibilidades de lograrlos. Las metas son grandes cosas que deseas lograr en tu vida. Las prioridades son cosas que debes hacer para alcanzar tus metas.
Regla número 2: Conócete a ti mismo.
Marissa Mayer, CEO de Yahoo y ex ejecutiva de Google, es una loca adicta al trabajo que dice que trabaja de media 90 horas semanales con 60 reuniones. Una vez dijo que evitar el agotamiento depende de "conocerse lo suficiente hasta saber cuándo se va resentir y, volver, a encontrar su ritmo". Eso es lo que le permite trabajar tan duro. Igual que aquí, has de saber lo que necesitas y asegurarte de obtenerlo.
Regla número 3: Realiza siempre el trabajo.
Has mantener una ética de trabajo que guíe tus decisiones sobre lo que está bien hacer y lo que no está bien hacer. Lógicamente, eres un tipo razonablemente inteligente, eficaz y trabajador por naturaleza y cuando te pagan por hacer un trabajo, tu prioridad siempre ha de ser hacerlo y hacerlo mejor que nadie.
Regla número 4: Ama tu trabajo.
Si disfrutas de tu trabajo, dedicar muchas horas es fácil de llevar. Puedes trabajar sin descanso durante largos períodos de tiempo en proyectos a largo plazo sin sentir que se estás perdiendo algo. Y no hay nada de malo si te diviertes con lo que haces. En días agradables, trabaja al aire libre. Si tienes un plazo ajustado, siempre tendrás un segundo capuchino para dar un impulso. Si trabajas de noche, tomate un vaso. El trabajo no debe ser doloroso. Háztelo más sencillo.
Regla número 5: Sé flexible, adaptativo y creativo.
Una de las grandes ideas erróneas sobre el emprendedurismo es que eres tu propio jefe; Eso es incorrecto. Sirves a tus clientes, a tus inversores y, también, a tus colaboradores. Esos son tus grupos de interés. Y si siempre estás ahí para ellos siendo flexible, adaptable y creativo, al tener una actitud de que "seguro, no hay problema", incluso cuando no tienes idea de cómo vas a hacer algo, siempre te corresponderán y te darán ideas para conseguirlo.
Regla número 6: Trabaja solo cuando sea necesario.
Solo has de trabajar duro cuando tengas que hacerlo y no cuando no lo hagas. Haz lo que debes hacer cuando sea necesario, pero tomarte descansos y pierde el tiempo cuando no sea trabajar, realmente.
Regla número 7: Cuídate a ti mismo.
Esta es la parte que parece confundir a las personas. Piensan que, administrando cada nanosegundo de su tiempo, mantendrán algún tipo de equilibrio extraño. Hacen comidas rápidas, se estresan, pierden el sueño… en nombre de la productividad. Eso es de locos. Deberías poder comer bien, dormir bien, hacer ejercicio y cuidarse bien sin preocuparte por cuánto hiciste antes del desayuno. Los quemados por el estrés quemados no son saludables. No es posible que sean muy productivos.
Antonio Peñalver


domingo, 18 de febrero de 2018

10 consejos para ser un buen Líder


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Seamos honestos, ser un gran líder no es fácil.  Ser un lider significa alcanzar altos niveles de rendimiento, con unos procesos eficaces y un equipo comprometido.
Carly Okyle, editora de Entepreneur, nos aporta los siguientes diez consejos para ser un líder eficaz:

1.       Lidera con el ejemplo.
Los líderes necesitan mostrar, no solo contar. Por ejemplo, si deseas que tus empleados sean puntuales, asegúrate de llegar puntual o incluso temprano. Si la profesionalidad es una prioridad, asegúrate de estar preparado para el éxito y trata con cortesía a todas las personas con las que interactúas. Establece el tono y tus empleados lo seguirán.
2.       Se humilde.
Existe una gran diferencia entre un líder y un jefe. Si bien ambos tienen responsabilidades, el líder comparte el centro de atención y se siente cómodo al motivar a otros. Si bien puede parecer contradictorio, ser humilde requiere más confianza que disfrutar de la gloria. Tus empleados lo apreciarán y tus clientes también lo apreciarán.
3.       Comunícate de manera efectiva.
La comunicación efectiva es necesaria, tanto en el trabajo como en la vida. Los grandes líderes se aseguran de que sean escuchados y entendidos, pero también saben la importancia de escuchar. La comunicación es una calle de doble sentido y es necesario aprovecharla.
4.       Mantén reuniones productivas.
Como dice el refrán, el tiempo es oro. Así que, por supuesto, deberías evitar las pérdidas de tiempo durante las reuniones. Si confías en que tu equipo hará su trabajo, no debería haber necesidad de microgestión, y las reuniones se pueden llevar a cabo rápidamente.
5.       Conoce tus límites.
Incluso el líder más amable y cuidadoso tiene límites. Establece tus límites y adhiérete a ellos. Saber lo que no es tolerable puede ahorrar a todos en la oficina mucha frustración; y mantener los límites claros significa que no hay confusión.
6.       Búscate un Mentor.
Nadie es una isla. Los mejores líderes saben cuándo necesitan ayuda y saben a dónde recurrir para obtenerla. Nadie puede saber de todo, por lo que encontrar a alguien de confianza para que te aconseje cuando las cosas se ponen difíciles puede marcar la diferencia.
7.       Sé consciente emocionalmente.
Si bien muchas personas aconsejan mantener las emociones separadas de los asuntos de negocios, en última instancia las empresas tratan de las relaciones entre las personas. Para que estas relaciones duren, debes ser emocionalmente inteligente: se sensible a diferentes puntos de vista y diferentes orígenes. Cuando uses cabeza para hacer lo mejor para tu empresa, no te olvide tener corazón.
8.       Ten cuidado (y evita) las trampas comunes del liderazgo.
Todos cometemos errores, pero algunos son evitables. Ser conscientes de los errores comunes, sin enfocarse en ellos hasta el punto de convertirse en profecías autocumplidas, puede ser el primer paso para no repetirlos.
9.       Aprende del pasado.
Aquellos que no aprenden del pasado están condenados a repetirlo. La historia está llena de ejemplos de modelos comerciales exitosos y fracasos empresariales espectaculares. Piensa en lo que hacen bien las personas que admiras, y considera lo que salió mal para aquellos que terminan sus carreras sumidos en el escándalo o en la desgracia. Las lecciones se pueden encontrar en todas partes.
10.   Nunca dejes de mejorar.
Los grandes líderes, -de hecho, las grandes personas-, están constantemente aprendiendo y siempre tratando de mejorarse a sí mismos. Siempre hay algo en lo que puedes trabajar o una nueva habilidad para dominar. Asegúrate de mantener tu mente abierta a nuevas ideas y posibilidades.
Antonio Peñalver

domingo, 11 de febrero de 2018

Seis consejos para dar “feedback' como un líder

Resultado de imagen de feedbackEn un contexto profesional, cuando hablamos de “feedback”, -un término sajón-, nos referimos a “retroalimentación”, -el término español”-, y significa el análisis que explícitamente hace una persona a otra para destacar sus puntos fuertes o, por el contrario, sus áreas de mejora en relación con unos comportamientos o hechos. En definitiva, es la información que se envía de una persona a otra (u otras personas) sobre su comportamiento con el fin último de que tome conciencia de los efectos de este y, en última instancia, pueda modificarlo para mejorarlo.
El feedback se basa en el análisis de una persona desde diferentes perspectivas para mostrar lo que hace bien, o no tan bien, para que tome conciencia de sus competencias o incompetencias y, si lo desea, asuma la responsabilidad de querer mejorarlas y, de este medo, seguir creciendo.
Una organización sana se caracteriza, entre otras cosas, por ser transparente y, por tanto, asumir el proceso de feedback, -tanto pedirlo como darlo-, como algo sano y positivo que ayuda a las personas a conocerse y crecer
Un buen proceso de feedback debe ser cercano a lo acontecido, continuo y basado en la confianza.
Si, como manager, quieres ser un buen lider debes estar dispuesto y saber dar feedback a tus colaboradores; y, para ello, has de seguir los siguientes seis consejos:
1.       Da feedback basándote en hechos
Nunca puedes personalizar cuando quieras dar feedback sobre las competencias o incompetencias a tu colaborador. Debes resaltar los hechos y los resultados de sus acciones, pero nunca debes personalizar.
2.        Da feedback de manera frecuente
Lo recomendable es dar feedback constante, basándote en anotaciones de circunstancias reales y puntuales; en lugar de hacerlo de manera semestral o anual. Dar feedback ha de formar parte de la cultura de relación con tus colaboradores.  
3.       Nunca des feedback si estas enfadado
El feedback, sobre todo si es negativo, no debe confundirse regañar. Para que el feedback sea correcto y entendido por el colaborador debe existir una actitud neutral y de diálogo; de lo contrario, puede convertirse en una reunión explosiva dominada por el sentimiento y no por la razón.
4.       Trata de no dañar a tu colaborador emocionalmente

Pide permiso para dar feedback y, especialmente, si lo que quieres trasmitirle puede dañarle. Con el feedback, -salvo que sea a término-, queremos que las personas tomen conciencia de lo que pueden mejorar o potenciar. Han de saber aceptar en positivo sus actuaciones y resultados.

5.       Comienza siempre, si puedes, resaltando los puntos positivos
Resaltar solo los puntos negativos de una persona y olvidarse de sus virtudes pone al receptor en una posición de inferioridad. Como se ha comentado antes, no se trata de afectar la autoestima del colaborador, sino de ayudarle a mejorar; alentarle a continuar con acciones positivas.
6.       Trata de que se extraigan acciones positivas de mejora
De nada sirve identificar las áreas de mejora sino se sugieren posibles soluciones tanto operativas como en actitudes. Es necesario dar propuestas y exponer de forma práctica posibles medidas que orienten y provoquen un crecimiento en el trabajador.
La finalidad del feedback es provocar en el receptor una crecimiento constante y juicioso que le permita tener cada vez más independencia y que, uno mismo, vaya notando las áreas de mejora y los puntos positivos.
La forma como las personas asuman lo recibido en la sesión de feedback es su responsabilidad. Un auténtico líder tiene como rol ayudar al colaborador conocerse, evitar “sorpresas” y favorecer su crecimiento personal.
Antonio Peñalver

domingo, 4 de febrero de 2018

Diferencias entre directivo y líder ( a propósito de John Kotter)


Resultado de imagen de management versus leadershipEl libro de John Kotter y Holger Rathgeber , "¡Aquí no hacemos las cosas así!", es una fábula que aborda la tensión entre las funciones divergentes de la dirección (management) y el liderazgo; Y las siguientes notas se inspiran en su trabajo.
Estas dirigiendo cuando, por ejemplo, te centras en:

·       Planificar y gestionar el presupuesto
·       Resolver los problemas cotidianos.
·       Seguir los procesos y medir los resultados.
·       Describir el trabajo.
Sin embargo, estas liderando cuando, por ejemplo, te centras en:
·       Establecer la dirección.
·       Alinear a las personas con los valores, los principios de gestión y los objetivos.
·       Inspirar a los demás.
·       Aprovechar las oportunidades.
Como nos recuerda Warren Bennis, “las organizaciones que fracasan generalmente están sobre-reguladas y subestimadas". Las organizaciones sobre-dirigidas acaban siendo caóticas. Y las organizaciones sobrecargadas terminan siendo burocráticas.
Estás dirigiendo cuando te preocupas por el cómo y por el cuándo; Y estas liderando cuando te preocupas por el qué y por el por qué.
Los líderes necesitan gerentes/directores y los gerentes/directores necesitan líderes. Es una cuestión de contexto. Mientras que los lideres impulsan el cambio, los directores requieren estabilidad para entregar resultados de manera confiable.
Las organizaciones caóticas necesitan dirección. Y las organizaciones estancadas necesitan liderazgo.
No hay liderazgo sin visión

Los directores se preocupan por la ejecución. Y los líderes se preocupan por todos, con propósito y dirección: visión. La visión implica responder a la siguiente la pregunta práctica: "¿a dónde ir si todos nos unimos y sacamos el máximo de nuestras capacidades?"

John Kotter nos recuerda que "lo que es crucial acerca de una visión no es su originalidad, sino cuán bien sirve a los intereses de las principales partes interesadas (clientes, accionistas, empleados) y qué tan fácilmente se puede traducir en una estrategia competitiva realista".
Antonio Peñalver